Es increíble la cantidad de películas pertenecientes a la década de los 80 que marcaron toda una generación y no solo por la cantidad de veces qué se presentaron en distintos canales de televisión, sino también por el tipo de historias que contaban y los extravagantes estilos utilizados por los creadores de estas producciones. Uno de estos casos es STREET OF FIRE, un distintivo western urbano dirigido por el Walter Hill y protagonizado por Michael Paré, Diane Lane, Rick Moranis, Willem Dafoe, Amy Madigan, Bill Paxton y Richard Lawson.

Esta historia transcurre en un mundo atemporal donde los donde los años 50 se mezclan con los 80 y aquí vemos como la cantante de rock ‘n’ roll Ellen Aim (Diane Lane) es secuestrada por el motociclista Raven Shaddock (Willem Dafoe) y su pandilla de motociclistas «The Bombers» durante un concierto en vivo. Ahora Billy Fish (Rick Mornais), el mánager y pareja de Ellen, se ve obligado a contratar al mercenario y exnovio de la cantante Tom Cody (Michael Paré) para poder recatarla. Acompañados por la exsoldado McCoy (Amy Madigan), Cody y Fish navegan las calles infestadas por policías corruptos y peligrosas pandillas parra llegar el barrio criminal ‘The Battery’ y salvar a Ellen.

Esta película, cuyo guion fue escrito por Hill junto a Larry Gross, es cómo lo dice en los créditos del inicio, “una fábula de rock ‘n’ roll”, esto quiere decir que esta historia ocurre en un mundo familiar, pero diferente, y esto es una distinción que le dio a sus creadores la excusa para darle rienda suelta a su imaginación y filmar su película como les dio la gana. Por eso, aunque la película ocurre en una época similar a la década de los 50, se trata de una oscura sociedad urbana cuyas reglas son algo distintas y que incluye muchos elementos atemporales cómo el tipo de música que se escucha.

Caminar tranquilamente entre explosiones es uno de los pasatiempos favoritos de Raven (Fuente externa).

A nivel visual y hasta en la estructura del guion se notan las influencias del género del western, la estética de novelas gráficas, canciones de Bruce Springteen y películas como MAD MAX. Por ejemplo, STREETS OF FIRE cuenta con un estilo visual muy particular qué se nota tanto en el diseño de la producción, como en los vestuarios, la iluminación y hasta en la forma en que se editó y montó la película. También hay que resaltar el excelente trabajo que se hizo en cada aspecto técnico de esta producción, desde la dirección de fotografía y hasta la forma que se filmaron tanto las escenas musicales como las secuencias de acción, aunque aquí solo utilizaron vehículos que explotan con tanta facilidad que parecen ser marca ACME.

La trama en sí es bien simple y eso es natural porque a fin de cuentas de trata una fábula que se pueda desarrollar en casi cualquier contexto, ya sea en las oscuras calles de una sociedad de la década de los 50, el viejo oeste o cualquier otro ambiente. De todas formas, se trata de una historia energética, con un buen ritmo y que mantiene el interés del espectador. Por cierto, se nota que Hill trabajó en este guion, especialmente en los diálogos por el sobreuso de frases y jerga qué había utilizado en otra de sus producciones donde escribió el guion, THE WARRIORS.

Hasta Tom Cody también se pregunta por qué los vehículos explotan con tanta facilidad en este mundo (Fuente externa).

El elenco también está muy bien. Aquí no vemos actuaciones espectaculares, pero cumplen con su cometido y más que darles vida a personajes tridimensionales, los actores encarnan arquetipos que se puede adaptar a cualquier género cinematográfico. Eso sí, hay que destacar el trabajo de Willem Dafoe y Michael Paré. Los pocos momentos que el señor Dafoe está ante la cámara solo se tiene que valer de las expresiones en su cara y su lenguaje corporal para robarse la escena.

Por otro lado, Paré encarna a la perfección al clásico protagonista norteamericano, que en este caso es un rudo vaquero que hace un gran trabajo demostrando la forma más masculina (y digna) para vestir pantalones con breteles que llegan hasta el ombligo mientras se galletea a un hombre…

Tom Cody, la única persona que puede mantener su dignidad a pesar de vestirse así (Fuente externa).

Esta película también logra demostrar que Rick Moranis sí puede interpretar a un personaje cabrón…

Esta es la imagen de un «personaje cabrón» (Fuente externa).

STREETS OF FIRE merece su estatus de película de culto gracias a un estilo visual impecable, personajes memorables, una increíble banda sonora y una historia que no es afectada por el paso del tiempo. Este es un filme que merece su estatus como película de culto y que vale la pena volver a ver una y otra vez.